
La obsesión de tomar el control por completo en las formas de pensar como pasa en Egipto repudian no solo al país reprimido por su gobierno sino a una comunidad entera conectada a lo largo de todo el planeta, dejan devastada la opinión pública de un pueblo que como muchos sufren el castigo por el hecho de reclamar lo que sería justo para todos y no para unos cuantos sin embargo del otro lado del espejo se encuentran los aludidos a las protestas con justa razón señalados y apuntalados por una sociedad llena de hartazgo y pecan de alzar su voz en contra del que impone su voluntad a diestra y siniestra pero son estas hazañas las que demuestran la voz de un pueblo unido.
Son los actos de desobediencia civil quizá los que cataloguen a Egipto como un país fuera de orden público pero centrado en sus principios de llevar una vida digna, hoy las rupturas se hacen presentes no hubo escapatoria a un gobierno que no dejo de estrujar a la sociedad con sus actos hasta llegar a estas últimas consecuencias como lo que le sucedió a Túnez en su momento, pero si miramos a nuestros alrededores desde el país donde estemos es probable que no exista mucha diferencia al nuestra realidad, no hay que ser muy hábil para darnos cuenta de lo que pasa.
La penitencia que habrá que pagar por este reclamo social puede llegar a tener algún costo pero las causas que promueven a una multitud enardecida por la intolerancia a un mal gobierno pesan más que cualquier conformismo mismo que sirve para acrecentar el ego de entidades poderosas con intimidaciones y censuras a sus agremiados. No culpen a la victima por desatar su enérgico rechazo y corregir el camino a lo que al principio parecía un triunfo.
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