Cada vez las técnicas que usan los “delincuentes” para extorsionar son mas orientadas a “ingeniería social”. Es decir no se basan solo en el factor tecnológico o meramente físico con el uso de fuerza bruta, sino aprovechar la situación emocional de la victima acompañada de intimidación y cotejo de pequeños fragmentos de datos, suficientes para hacer que el estafado se sienta en la obligación de atender las peticiones del extorsionador.
Cuál sería tu reacción si te hablan a tu domicilio y preguntan por ti, dándote nombre completo lugar donde vives y dirección entre algunos otros datos. Como usuario primero quieres confirmar que la persona que habla del otro lado sabe a quién le habla para que te de un sentido de seguridad.
Para que así “creas” que es tu banco, tu aseguradora o alguno otro servicio que tengas contratado y están haciendo una rutina de trabajo al hablarte. Bien después de hacerte creer que son quien dicen ser pasan de una serie de preguntas básicas de datos triviales, para después preguntar información altamente confidencial como mencionarles el número de tarjeta de crédito, o cualquier otro número o clave asignado a un servicio.
En una llamada puedes comprometer la integridad de cuenta de banco, de tu información privada o de tu seguridad física. Muestra inquietud por saber quien está del otro lado con preguntas de bajo perfil o accidentales quizás ingresa o proporciona datos erróneos y nota las reacciones o cambios de voz si lo ignoran o te lo vuelven a requerir. Toma nota de los números que te marcan y revísalos en internet nunca devuelvas una llamada a los números que te exijan hablar.

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