Somos una sociedad inmersa en la información, datos, comunicaciones y medios que nos permiten que todos estos elementos se dispersen íntegramente hacia sus destinos. La práctica de comunicarnos es un hábito tan cotidiano y natural como las necesidades fisiológicas, no importa si solo somos el emisor o receptor, sin el medio correcto todos regresamos a la edad de piedra.
Recién se ha levantado todo una nube de polémicas relacionadas contra la censura y persecución injustificada en temas relacionados con la piratería y propiedad intelectual, así como también a todo aquello que se considere un riesgo en internet, y la verdad que regular no es malo per se, pero hacerlo en desmedida y tajantemente por algunos intereses disfrazados de políticas maquilladas o por ignorancia, es algo que recae en lo absurdo y conlleva a alternativas de ejercer nuestros derechos sanamente.
Y es por eso que no suena tan descabellada la idea de tomar iniciativas como la de poner en órbita pequeños satélites que contribuyan al libre flujo de información, un espacio donde no es gobernado por naciones o multinacionales. Quizá es un paso obligado que algún día llegaría.
La razón, esta vez auspiciada por los intentos de censura en internet, un sitio donde cohabitamos muchos, donde se rige el mayor control de lo que representamos en cifras, estatus, perfiles, hábitos, información.
La idea se presento en un congreso llamado “Chaos Communication Congress” anualmente coordinado por el grupo de entusiastas tecnológicos alemanes Chaos Computer Club. El expositor de esta idea Nick Farr, la argumenta como un medio transmisor de conocimiento y como su única motivación. Se trata de trabajar en conjunto con Constellation –una iniciativa aeroespacial que trabaja con proyectos estudiantiles— para diseñar dispositivos que puedan ser puestos en órbita y asimismo también construir los vehículos de lanzamiento que los sitúen en ese lugar.
Y para las bases de comunicación en tierra, se pretenden diseñar estaciones de bajo coste tanto para adquirirse o construir por quien sea que esté interesado. Dichas estaciones en tierra mantendrán los enlaces de comunicación y ubicación de y hacia el satélite por medio de un mecanismo inverso de GPS distribuido en red.
¿Te suena a película de ciencia-ficción posmoderna? Tal vez, pero es el primer paso a una nueva era de la información, una alternativa “libre” de sobresalir a las diferencias sociales, políticas y económicas. En algún momento tendrá sus puntos vulnerables (el que se te ocurra) pero no deja de ser una plataforma elemental para expandir fronteras de conocimiento.
Fuente: PCWorld
Imagen: B5 Solar
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