Todo un proceso enriquecedor lo que la compañía francesa FlexyCore ha logrado en su corta trayectoria desde 2008 para identificar soluciones abiertas en el mercado privativo que opera Apple con el diseño de iOS, pues sus limitaciones bajo estrictas políticas hasta hace unos meses mantenía un estancamiento al prohibir el desarrollo de Apps bajo herramientas no propietarias de Apple.
Lo convencional hoy en día es usar cross-platforms, entornos que implementan lenguajes de programación alternativos a Objective-C para obtener un producto nativo en iOS que en la práctica se está haciendo algo común entre desarrolladores que no desean otra nueva curva de aprendizaje para aprender otro lenguaje. Sin embargo la documentación siempre llena de recursos a los arquitectos de software. Pues bien In-the-box es toma parte en el juego de la portabilidad.
La fractura que hay entre las plataformas iOS y Android es inminente pues cada cual maneja tanto su entorno manera muy distinta, algo serio pero no impedimento para In-the-box que comprende la necesidad de crear alternativas de portar o crear aplicaciones hechas en Android esta vez específicamente para Gingerbead y pasarlas al iOS (iPhone). Gracias a la implementación de la máquina virtual Dalvik que hicieron y el uso de las APIs de Gingerbread el problema de portabilidad ya no suena tan caótico.
Existen en el mercado soluciones de portabilidad, sí pero siguiendo con la filosofía open source, In-the-box mantiene sus puertas abiertas al público para que esta herramienta se difunda, se perfeccione y tanto un smartphone o dispositivo con iOS o Android puedan compartir lo mejor de ambos con referente a las aplicaciones y funcionalidades. Para no tener que seguir una marca casi por obligación sino por mero placer y gusto, así el aporte de FlexyCore se convierte en un gran incentivo para la comunidad de usuarios y desarrolladores.

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