Cuando tuve la fortuna de probar el servicio de Spotify di por hecho que la versatilidad del sistema es muy amigable, su interfaz compacto y fácil de manipular. Me esperaba algo más complicado lleno de funcionalidades de esas que no sabes para que sirven o como usarlas. Bueno no por ello sus virtudes son menos.
Con servicios tales como Spotify, Hulu, Pandora, Amazon Instant Video, Netflix y otros tantos que gozan de mucha popularidad he notado que su éxito radica en lo minimalista y lo versátil. No es necesario hacer una aplicación que contenga millares de opciones y pese unos cuantos mega bytes de espacio o que sea tan espectacular visualmente hablando pero sus funcionalidades dejen de que hablar.
Como extranjero fuera de Estados Unidos, al igual que muchos otros países encontramos en ese país un nido de compañías productoras de contenido, un nicho donde satisfacer nuestras aficiones en entretenimiento digital.
Si bien por cuestiones de logística y acceso a internet es un primer peldaño para llegar a gozar de este tipo de contenidos por la red. La obstaculización por medio de los anunciantes y pactos empresariales repercuten en nuestro repertorio de opciones a la hora de elegir por un servicio de calidad ya sea gratuito o de paga. Muchos solemos ir a buscar versiones con audio original a audio versión local. Algunos otros nos acostumbramos al audio de nuestro lugar de origen. Sin parar ahí, el retraso entre temporadas de una serie o el inicio de una y el comienzo de otra, nos hacen caer en una constante necesidad de ir a buscar de manera “poco usual” el contenido y a veces en baja calidad.
Para sortear con ese tipo de obstáculos, con fronteras digitales entre países y control de contenidos, algunos buscamos opciones “económicamente viables” para buscar acceder a ese gama de servicios por internet. Me refiero a contratar una dirección de internet que resida en otro país y gozar de los beneficios que conlleva, claro esta por un precio accesible.
Siendo esto de forma legal un método para lidiar con las limitaciones actuales mientras las casas productoras se ponen de acuerdo, es la solución que momentáneamente nos da una tranquilidad a esa necesidad de contenido fresco, actual, original, de calidad visual aceptable. A expensas de un tiempo muy breve ir acortando esa brecha digital entre un país y otro. Que al menos todos tengamos acceso a lo mismo por precios justos.

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