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| Imagen: cleveland.com |
Apenas ayer Zuckerberg el mandamás de toda esta farándula mediática llamada Facebook, salió cual rey de su castillo para anunciar que su imperio se extiende en funcionalidades, por si fuera poco los 800 millones que tiene en su haber en usuarios activos. O no tienen para cuando llenarse estos de la religión Facebook o hay que aprovechar su presencia con el afán de seducirlos a través de publicidad sugerida.
Como festín después de casería tuvo lugar la presentación que hizo el CEO de Facebook, nombrando a cada uno de sus invitados al banquete, donde la muchedumbre tenía el privilegio de ver reunido a gran cantidad de apoderados dispuestos a darles un poco a cambio de su incondicional postura de compartirles sus gustos, sus disgustos, sus confidencias, sus desgracias, su andar en la vida en pocas palabras.
Desde un Spotify que le da gusto al oído hasta un Netflix pasando por un Hulu para consentir el amante del cine y las series de televisión hicieron acto de presencia en lo que será la próxima generación de usuarios conectados casi continuamente a una red social compartiendo en cantidades bestiales información catalogada y vendida en forma de historias casi telenovelescas algunas dignas de reconocer transcendentales o tras meramente mundanas.
No importa quién seas en Facebook, no importa que trascendencia tenga tu vida, ni si quiera para ti mismo, lo que verdaderamente importa es que otorgues tu consentimiento para compartirle al mundo cibernético lo que intentas o aseguras ser. Yo también soy miembro de esa febril y estremecedora red social, lo digo así porque es casi un hecho a cómo va su difusión y afluencia de usuarios no falta en un par de años ver formas de registro marcados como obligatorios que tengan la leyenda de “Facebook: (obligatorio)”.
Nada es tan perfecto pero solo son momentos de visualizar donde pisamos y hasta donde llegan las consecuencias tanto benefactoras como desagradables en entornos como lo es una red social. Atentos con su cuenta de Facebook que ya tienen más razones para entretenerse a la hora del almuerzo o del café.

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