sábado, 3 de marzo de 2012

El negocio de la vigilancia y su nada despreciable demanda.

Un derecho que todo ciudadano debemos o deberíamos en teoría tener, es el derecho a la privacidad, enfocándome específicamente en la forma de comunicarnos con el mundo exterior, de qué manera expongo o no  mis asuntos personales y con quien. El precio de la privacidad es caro, ya sea para conseguir un mayor grado de la misma o prescindir de ella en menor grado (o en su totalidad).

Si mantener un medio de comunicación seguro tiene un alto costo, también lo es igual o superior el hecho de mantener mecanismos de vigilancia que monitoreen algún medio. Es decir mantener vigilado el flujo de datos que gestiona el canal de comunicación (video, llamadas, audio, fotos, mensajes, correos, etc.)  por otro sistema más complejo capaz de devolver información precisa de lo que se esté investigando.

Controlar los medios de comunicación han sido una prioridad muy marcada desde antaño, obviamente con diversos métodos y prácticas para cada época. Un gobierno hoy día adquiere tecnología de vigilancia para suministrarla a sus brazos ejecutores de la ley, todas aquellas corporaciones y departamentos de seguridad que tengan la labor de defender, investigar y erradicar las posibles amenazas que afecten desde un habitante a un país entero. Bueno eso es la idea que se tiene para utilizar dicha tecnología.

Leyendo publicaciones como la que hizo Le Monde Diplomatique, enfáticamente el artículo Watching over you se pueden apreciar como las agencias de inteligencia están incrementado el uso de sistemas de vigilancia a gran escala, para ubicar desde quien manda un correo hacia quien, que escribió, con quien se comunica, que publican en Facebook o Twitter y desde luego ubicar el sitio desde donde lo hacen. La tecnología se conoce como DPI Deep Packet Inspection (inspección de paquetes a profundidad).

DPI fue el centro de atención en mayo de 2006 cuando un ex técnico empleado de AT&T filtro información acerca de que la compañía habría instalado dicho tipo de tecnología en el núcleo central de la red. Sin embargo este sector tecnológico no recae solo en los gobiernos, sino también en areas dentro de los mismos proveedores de servicio de Internet (ISP).

Muchos ISP han presentado problemas para mantener sus grandes cantidades de tráfico de manera que no se beneficien unos usuarios más que otros, o ciertos servicios se vean afectados en calidad por que otros demandan más ancho de banda. Ejemplos de ello es la regulación de aplicaciones de VoIP, Streaming o descarga y compartición de archivos. Con ello solo brindando Internet para tareas más sencillas como navegar o revisar correo.

Asimismo mecanismos como DPI permitirían inspeccionar y muy bien qué es lo que se maneja en las entrañas de sus conexiones y manipular a gusto el contenido de los usuarios. Desde esa misma perspectiva se podría controlar el contenido que es ilegitimo transmitir o compartir por sus redes según los criterios impuestos por sus dueños legales.

Aunque existe control para la venta de este tipo de sistemas de vigilancia, su demanda es muy alta y encuentran la manera de sortear ciertas medidas de regulación. El negocio fluye considerablemente tanto de manera legal como al margen de la ley.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario