En lo profundo del desierto de Utah en Estados Unidos, específicamente la ciudad de Bluffdale, la Agencia de Seguridad Nacional NSA (National Agency Security) está construyendo el centro de espionaje más grande del país. Una vez edificada, la obra tendrá una dimensión de cinco veces el tamaño del Capitolio de EE.UU. Dotad de todo un arsenal de equipamiento y recurso humano listo para llevar a cabo tareas de inteligencia.
Habitado en su totalidad por servidores, expertos en informática de inteligencia y guardias armados, el lugar será el centro de operaciones para interceptar, almacenar y analizar grandes cantidades de palabras e imágenes dispersas a lo largo de las redes de telecomunicaciones en todo el mundo.
El fortalecido centro de operaciones a disposición de la NSA con un valor de dos billones de dólares estará funcionando para septiembre de 2013. Su misión: interceptar, descifrar, analizar y almacenar todas aquellas comunicaciones satelitales, a través de cables subterráneos y submarinos tanto de redes internacionales, extranjeras y nacionales.
¿Y esto que tipo de información incluye? Contenido privado integro de e-mail, llamadas de teléfonos celulares, búsquedas en Google, así como todo tipo de datos de carácter personal como recibos de estacionamiento, itinerarios de viaje, compras en librerías, entre otra índole digital.
El centro de operaciones se cree que tiene otro objetivo fundamental más importante de cual no se ha revelado por razones de seguridad. De acuerdo a otro alto funcionario de alto rango que también trabaja en el programa, se han obtenido grandes avances en los últimos años referente al tema de criptoanálisis.
Con un presupuesto de decenas de billones de dólares la NSA dio pasos agigantados con los avances en el criptoanálisis después del 9/11. La idea de perfeccionar el análisis y descifrado de comunicaciones es prevenir asaltos que tomen por sorpresa a la NSA, como los que se han sufrido de forma humillante en los años posteriores a la Guerra Fría. El primer atentado contra el World Trade Center, las explosiones en la embajada de EE.UU. en el este África, el atentado bomba contra el destructor USS COLE en Yemen y finalmente el devastador 9/11.
Los números ahí son exorbitantes, supercomputadores que podrán alcanzar de 10 a 20 petaflops *10 a la 15* de velocidad, y unidades de almacenamiento que rayan en los Yottabytes (cinco niveles de unidades más arriba de lo que conocemos convencionalmente como un Gigabyte) *10 a la 24*.
Fuente: Wired
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