domingo, 15 de enero de 2012

¿Sociedad digital o gadgeteros?



Cuando antes todo se consumía y se mezclaba por separado, no hago referencia a una bebida o alguna clase de receta culinaria en especial. Me refiero en parte a tres elementos básicos “gadgeteros” que han inferido en nuestra existencia de un par de años atrás a la actualidad. Una cámara fotográfica, un teléfono, y una radio, tres elementos, un complemento.

Me hubiera gustado incluir al libro, pero no encaja como gadget además de que este viene adaptado a un nuevo entorno digital.

Un teléfono, una cámara fotográfica y una radio, música, imagen y comunicación analógica, algo que transmite información a nuestros cinco sentidos sensoriales. Antes cada uno encargado y dueño de su propio espacio, imperantes en sus entornos. Unos años más tarde se encuentra viable y practico juntarlos y venderlos con objeto de acarrear mercado al fabricante.

Después nos damos cuenta que somos acarreados por una ola de gigantes tecnológicos advirtiéndonos que sus productos complementan nuestra vida diaria, pero en verdad siempre necesitamos de una radio, de una cámara o de un teléfono? Honestamente lo admito, es muy subjetiva esa cuestión.

Ahora le agregamos una pizca de socializar algo que viene siendo en el mundo actual, “redes sociales”. Tenemos un bazar lleno de merolicos, lleno de intelectuales, lleno de especuladores, lleno de pretenciosos, lleno de mierda, lleno de conocimiento, lleno de variedad. Ahora el sentido de tener uno de estos tres gadgets no significa solo ejercer una necesidad, significa irradiar mi mundo a través de ellos y especular que reacción provoco o a veces solo compartirlo sin esperar halagos o insultos.

Compro un artefacto que seguro traerá esos tres elementos y ese cuarto aditamento que mejor le queda el nombre de difusor (redes sociales).

Somos miembros de un ecosistema digital, produciendo contenido a diestra y siniestra desde la foto de nuestra graduación, a la lista de canciones que nos gusta poner en el reproductor de música. Un teléfono mutado y deformado que a veces pasa de ser prioridad que este permita hacer o recibir llamadas, aún así la comunicación se sigue ejerciendo con el resto de sus “elementos”.

Pertenecemos a una época donde estar al día es un cliché basado en nuestra facilidad de multitarea. Nos quejamos, nos asombramos, hay diversión y aprovechamiento de por medio si, al final la unicidad se complementa de todos nosotros.

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